Tensión Arterial: Los diferentes tipos de tensiómetros

La tensión arterial es un signo vital de la salud de todas las personas. Para su evaluación rápida y sencilla es importante elegir el tensiómetro adecuado y utilizarlo correctamente.


TIPOS DE TENSIÓMETROS Y SU USO ADECUADO
Los tensiómetros son instrumentos de tecnología médica diseñados para que las personas y los trabajadores de la salud puedan medir fácilmente la tensión arterial. Ésta es una herramienta clave, sobre todo para los pacientes con enfermedades relacionadas con la hiper o hipotensión arterial. En este sentido, es importante tener en cuenta algunas pautas acerca de la técnica y el horario de la medición, el uso de dispositivos que resulten adecuados
para cada necesidad y, fundamentalmente, que éstos se encuentren inscriptos en la ANMAT.
Para detectar si la inscripción del tensiómetro a utilizar fue efectivamente realizada ante esta Administración Nacional, se deberá leer el rótulo y comprobar que figuren en él los siguientes datos:

  • Razón social y dirección del fabricante y del importador, si corresponde.
  • Código del lote precedido por la palabra “lote” y/o número de serie.
  • Condiciones específicas de uso y almacenamiento del producto.
  • Nombre del responsable técnico legalmente habilitado para la función.
  • Sigla de identificación de la Autoridad Sanitaria competente y número de Registro del Producto Médico (PM).

Existen diversos tipos de tensiómetros, desde el “clásico” aneroide hasta el digital. En el primer caso, la manipulación del equipo no corre por cuenta del paciente sino de otra persona, como por ejemplo un médico, un farmacéutico o un familiar, quien debe bombear el aire manualmente para inflar el “manguito” (brazalete) y así, por medio del estetoscopio, oír los latidos del corazón que indican las presiones sistólica y diastólica.

La presión arterial tiene dos componentes: un valor sistólico (cuando el corazón se contrae) y uno diastólico (cuando el corazón se relaja entre latidos). Cuando se expresa la presión arterial, se escriben dos números separados por un guión y, aunque comúnmente se los llama “máxima” y “mínima”, el primero se refiere a la presión sistólica y el segundo a la diastólica.


Por su parte, los tensiómetros digitales pueden ser automáticos o semiautomáticos y, a diferencia de los anteriores, no requieren de otra persona para medir la presión arterial. En el caso de los automáticos, es el mismo dispositivo el que bombea el aire para insuflar el brazalete, con tan sólo oprimir un botón, y se desinfla al detectar el registro de la tensión arterial, marcando las dos cifras en el reloj digital.
En cuanto a los semiautomáticos, el sistema posee un “manguito” para insuflar el brazalete de forma manual y un reloj digital. Dependiendo del modelo, lo más frecuente es que la medición sea llevada a cabo oprimiendo un botón que regula la salida del aire, produciendo un descenso de presión en el dispositivo, de forma tal que registre los valores de presión arterial en ese momento.

Los tensiómetros digitales poseen diversas funcionalidades, que resultan de gran utilidad para el seguimiento y control del estado de salud:

  • Medición de la frecuencia cardíaca: detalla el número de pulsaciones por minuto a las que late nuestro corazón.
  • Repetición de la lectura y cálculo de la media: puede permitir el registro de las mediciones en el tiempo, y además calcular la tensión arterial media, dato de gran importancia para el diagnóstico médico.
  • Indicador de hiper o hipotensión: detecta si la lectura está fuera de los rangos recomendados, es decir, por arriba o por debajo de los parámetros normales.
  • Detector de arritmias: alerta en caso de detectar alguna disminución o aumento en los latidos por minuto, fuera de los parámetros normales.
  • Almacenamiento de lecturas previas: permite comparar los resultados actuales con las lecturas de los últimos días.

También se pueden clasificar según cuál sea el área del cuerpo utilizada para medir la presión. Existen tensiómetros de brazo, de muñeca, de tobillo y de dedo, los cuales se emplean de acuerdo con la edad y la contextura de cada persona. En el caso de los tensiómetros de brazo, es central seleccionar correctamente la medida del “manguito”, porque una mala elección podría provocar que los valores de las lecturas no sean los correctos.
Es importante tener en cuenta que estos dispositivos pueden descalibrarse y brindar cifras erróneas, por lo cual hay que realizar un control de la medición una o dos veces al año, registrando la tensión arterial con el propio aparato y a continuación con otro (pudiendo aprovechar la consulta médica para esto), en la misma persona y en el mismo brazo.
Ante registros fuera de los parámetros normales o rangos habituales, se debe realizar la consulta oportuna con el médico de cabecera.

Fuente: ANMAT

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *